Hace tanto tiempo que no escribo nada que a veces pienso que ya no se como hacerlo…
Recuerdo cuando cada que sentía un cambio en mi estado de ánimo, utilizaba alguno de mis recursos de escritura para plasmar, aunque no fuera coherentemente, lo que sentía en ese momento…
Es así que decido nuevamente retomar este blog, casi dos años después, con una mentalidad quizá distinta o quizá no tanto.
La vida puede cambiar en un instante, eso es seguro, hace dos años tenía una relación de complicidad inigualable con mi hermana-comadreja, ahora todo se ha roto, poco a poco veo como aquellas promesas que nos haciamos de luchar juntas las batallas; se caen en grandes pedazos que al azotar salpican una buena dosis de cruda realidad, no puedo negar que duele, duele sobremanera saber que quien fue tu confidente y paño de lágrimas, quien creias que siempre y a pesar de los pleitos estaría junto a ti, no lo esta más.
No puedo evitar preguntarme si aquello fue sólo una ilusión, o es que la vida nos lleva por caminos tan distintos que la brecha crece a pasos agigantados; es hoy que me doy cuenta que todo en esta vida es algo así como una promesa con fecha de caducidad, y no es mala intención de alguna de las partes, sino más bien que por más que uno quiera no puedes asegurar que por siempre pensaras y sentiras igual (es casi un hecho que no será así), y así es como uno empieza a notar que cada promesa, sin importar que tan buena intención o sentimiento lleve, al cabo de un rato caducará; llámenme pesismista, (y quizá no se equivoquen), pero alguien puede jurarme que alguna de sus promesas a largo plazo a resistido la prueba del tiempo? Yo creo que no, es más, ni siquiera yo puedo decir que sí, algunas de mis promesas murieron antes de siquiera dar batalla, y otras ahí siguen, pero no igual de frescas que cuando las pronuncié por primera vez.
A sabiendas de todo esto, por qué seremos tan necios e insistimos en las promesas??

